Hoy fue la segunda vez que intento hacer un omelette y nuevamente se me desarmó al tratar de doblarlo. Tenía hambre y recién había comprado unos tomates al señor que vende frutas y verduras en la esquina afuera de mi edificio y, además, me quedaba un cebollín y no quería que se me echara a perder, como ocurre con la mayoría de las verduras ahora que vivo en un mini departamento con un mini frigobar (no cabe un refrigerador normal básico)
Si bien el omelette no tenía queso (no había en mi refrigerador) y no me quedó muy armado (como verán en las fotos a continuación, sí quedó muy sabroso y el novio también lo aprobó.
Así que, aquí va mi receta:
Omelette de tomates y cebollín.
2 tomates chicos
1 cebollín
1 diente de ajo
3 huevos
Sal
Aceite
Primero, picar las verduras en cubitos (en terminología culinaria, sería algo así como brunoise, pero no le saqué las semillas al tomate por flojera) y picar bien fino el diente de ajo. Yo lo aplasto primero antes de picarlo, ya que se supone que el ajo libera mejor sus sabor de esa forma.
Luego, agregar un poco de aceite a un sartén caliente y sofreír el diente de ajo picado con la parte blanca del cebollín. Después de unos minutos agregar el tomate y luego la parte verde del cebollín. No puedo indicar tiempos de cocción en estos casos, ya que suelo hacerlo al ojo de la cocinera seudo experta que me creo. Agregar un poco de sal a gusto.
En un bol aparte batir los huevos (yo lo hice en una jarra de vidrio, no tengo bol para batir... U_U). Incorporar esta mezcla al sartén con las verduras y vigilar en el fuego mientas se cocina el batido.
Aquí viene la parte tricky en la que hay que tener cuidado para doblar el omelette y luego servirlo, yo todavía estoy tratando de aprender viendo videos de Jamie Oliver, espero que tenga razón y que los próximos que haga me salgan más armaditos.
Así quedó el mío, no tan presentable, pero bien rico y sabroso, que es lo que vale... o no?








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